Auto: Elizabeth Gaskell
Editorial: Alba minus
ISBN: 9788484287261
Nº de páginas: 296 págs.
Una imborrable crónica de las vicisitudes de un pequeño pueblo inglés.
A través de la emblemática figura de unas hermanas solteronas asistimos a los pequeños y grandes acontecimientos de una pequeña comunidad. El paisaje, la ambientación e incluso los personajes de esta novela están tomados del pueblecito en que la autora pasó su infancia, Knutsford, y en un retrato lleno de humor y afecto se nos presentan valores y costumbres que la Revolución Industrial estaba transformando rápidamente.
A través de la emblemática figura de unas hermanas solteronas asistimos a los pequeños y grandes acontecimientos de una pequeña comunidad. El paisaje, la ambientación e incluso los personajes de esta novela están tomados del pueblecito en que la autora pasó su infancia, Knutsford, y en un retrato lleno de humor y afecto se nos presentan valores y costumbres que la Revolución Industrial estaba transformando rápidamente.
Sigo con mis lecturas de la época victoriana y con Elizabeth Gaskell que me gusta especialmente.
Esta vez, ha sido relectura porque el libro lo leí hace tiempo (aunque en inglés) y ahora me apetecía leerlo de nuevo y con más tranquilidad en castellano.
La novela es una delicia porque conocer a los habitantes del pueblo de Cranford es quererlos desde el primer minuto.
Gaskell no sólo nos habla de las peculiaridades de sus habitantes, sino que nos cuentas sus historias (algunas que hacen reír, como la de la vaca y su pijama de franela y otras que nos encogen el corazón como el Capitán Brown y sus hijas o el pobre Peter).
Y es que ninguno de los personajes tiene desperdicio.
La narración en esta ocasión corre de la mano de la señora Mary Brown que alojada como huésped en la casa de la señorita Matilda (Matty) Jenkins nos cuenta todo lo que va aconteciendo a lo largo de varios años.
La novela es amena y por su extensión y por la forma de escribir de Gaskell no se hace pesada en ningún momento.
Puede chocar al lector el que la narración parezca en un principio que no tiene continuidad, y es que la autora concibió esta historia en sus inicios no como una novela sino como una serie de relatos que se publicarían semanalmente en una revista.
Si aún no habéis descubierto a Elizabeth Gaskell os recomiendo que empecéis con este libro. Seguro que os gustará.






