Autor: Irène Némirovsky
Editorial: Salamandra
ISBN: 9788498384222
Nº de páginas: 192
El juicio a Gladys Eysenach por el asesinato de su presunto amante, un joven estudiante de apenas veinte años, levanta una enorme expectación en París. La acusada, una mujer madura que se conserva excepcionalmente bella, pertenece a esa alta sociedad apátrida que recorre Europa de fiesta en fiesta. Envidiada por las mujeres y deseada por los hombres, Gladys ve cómo su vida se airea impúdicamente frente al juez: su infancia, el exilio, la ausencia del padre, su matrimonio, las difíciles relaciones con su hija, su fama de femme fatale, su fijación con la belleza y la juventud... El público, impaciente por conocer cada sórdido detalle, no comprende que la rica y envidiada Gladys, comprometida con un apuesto conde italiano, haya perdido la cabeza por un joven anodino, casi un niño. ¿Quién era el asesinado? ¿Un amante despechado? ¿Un delincuente de poca monta? ¿El testigo incómodo de un secreto inconfesable? ¿Se trata de un crimen pasional o de una fría ejecución? ¿Y por qué la acusada insiste en mostrarse culpable y exigir para sí misma un ejemplar castigo?
Con una escritura ligera e incisiva y una intensidad dramática que mantiene el suspense hasta el final, Némirovsky explora en Jezabel la obsesión morbosa con la belleza y el poder embriagador que otorga la seducción, y demuestra, una vez más, su extraordinaria capacidad para explorar los recovecos de la psicología humana.
Comienzo con este increíble libro el reto llamado "escritoras únicas".
La novela de Némirovsky está, al igual que el resto de su obra, maravillosamente escrita y es capaz de concentrar en pocas páginas una gran intensidad y de dejar al lector con ganas de más.
La historia comienza con el juicio de Gladys Eysenach por el asesinato de su supuesto amante Bernard Martin, un joven de 20 años y sin recursos, y partir de que conocemos su condena nos retrotrae a la adolescencia de Gladys y nos lleva a lo largo de su vida para conocer por último cuáles fueron sus motivos para asesinar a Bernard.
Gladys, como indica el nombre de la novela, se parece mucho a ese personaje bíblico que es Jezabel: una mujer que utilizaba sus encantos para manipular a los que la rodeaban.
Este personaje, en un principio, parece digno de lástima pero a medida que vamos entrando en su mente, ahondando en su psicología, nos parece más y más odioso, repulsivo y nos cuesta entender por qué actúa como lo hace.
En esta novela, aunque el peso de la narración lo lleva el personaje de Gladys, es muy interesante la relación entre ésta y su hija Marie-Thérèse reflejo en parte de la relación que la propia autora mantuvo con su madre (mujer de gran belleza pero mezquina que hizo sufrir mucho a Irene en su juventud).
Poco más puedo contaros de este libro sin estropearos el final. Deciros que su lectura os absorberá por completo pues querréis descubrir cuál es la verdad de la historia.
No he podido empezar este reto con mejor pie.

















