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miércoles, 25 de marzo de 2015

Matemos al tío



Autor: Rohan O'Grady
Editorial: Impedimenta
ISBN:978-84-15979-11-1
Nº de páginas: 320
Título original: Let's Kill Uncle

Barnaby Gaunt tiene diez años y acaba de quedarse huérfano. Solo y desamparado en la vida, ha de vivir con su tío, por lo que viaja a una preciosa isla remota de la costa de Canadá, llena de amables ancianitos y donde hay hasta un policía montado. A primera vista, todo indica que le espera un verano perfecto. Salvo por un pequeño problema: su tío está tratando de matarlo. Heredero de una fortuna de diez millones de dólares, Barnaby se cansa de decirle a todo el mundo que su tío, un hombre misterioso y aterrador, anda detrás de su herencia, pero nadie le cree. Nadie salvo Christie, una niña rara y de poco comer, que llega a la conclusión de que Barnaby solo puede detener a su demoniaco tío de una manera: matándolo primero a él. Y así, con la ayuda de Una Oreja, un puma salvaje a quien los isleños atormentan desde hace años, Christie y Barnaby traman un plan infalible.
 
 
¿Qué decir de los libros que publica Impedimenta que no se haya dicho ya? Todos y cada uno de ellos son una auténtica joya y éste del que hoy os hablo no es ninguna excepción.
 
Se trata de una novela deliciosamente aterradora. Y digo esto porque leer cada una de sus páginas ha sido un placer; esta que escribe ha disfrutado como una niña de esta historia.
 
¿Qué nos vamos a encontrar? Un par de niños de apenas diez años pero con mucha vida ya vivida.
Él, Barnaby, huérfano de padre y madre, ha sido criado por un tío muy, pero que muy peculiar y ha pasado su vida de internado en internado y de hotel en hotel, sin un verdadero hogar. Un chico inteligente y despierto pero travieso hasta la saciedad. Y no porque esa sea su condición sino porque Tío Sylvester lo ha hecho así.
Y es que el tío en cuestión es un hombre cruel, taimado, un ser manipulador y horrendo que solo sabe hacer el mal.
Barnaby lo sabe y así se lo da entender a todo el que quiera escucharlo, pero Tío es demasiado listo y siempre se sale con la suya así que nadie hace caso al pobre niño; consideran que tiene demasiada imaginación.
Nadie excepto ella, Christie, una niña de ciudad, flaca, arisca y demasiado madura para su edad en algunos aspectos.
Aunque ella y Barnaby no empiezan con buen pie, pronto se hacen inseparables. Será Christie la confidente del niño en toda esta historia y también su cómplice en el crimen que se proponen cometer.
Pero no estarán solos. También entra en acción Una Oreja, un puma que tiene tantas cualidades humanas que asusta. Este animal será parte fundamental en el desarrollo de la historia.
 
Como secundarios de lujo conoceremos a un montón de personajes entrañables: los viejecitos que viven en la isla, la cabrera que cuidará y alimentará a Christie, los dueños de la única tienda del pueblo que se ocuparán de Barnaby como si fuese su propio hijo, el pastor y su esposa y por supuesto Albert, el policía montado y un héroe y ejemplo a seguir para los niños.
 
Como he dicho antes, la historia que trata esta novela, si se analiza en profundidad da pavor pero O'Grady escribe con tanta maestría que es un verdadero placer.
Tintes góticos por doquier y algún que otro aspecto sobrenatural la hacen redonda en mi humilde opinión.
 
El final, quizá esperado, pero eso no le resta calidad al texto.
 
Si os ha picado la curiosidad, no dejéis pasar la oportunidad de leerla. Os aseguro que os durará un par de días a lo sumo.
 
* Y para los cinéfilos, la película de 1966 (que ésta que suscribe verá próximamente): http://www.filmaffinity.com/es/film302326.HTML


 

domingo, 6 de abril de 2014

Siempre hemos vivido en el castillo




Autor: Shirley Jackson
Editorial: Minúscula
ISBN: 9788495587893
Nº de páginas: 224
Título original: We have always lived in the castle

Merricat lleva una vida solitaria en una gran casa apartada del pueblo. Allí pasa las horas recluida con su bella hermana mayor y su anciano tío Julián. En el hogar de los Blackwood los días discurrían apacibles si no fuera porque los otros miembros de la familia murieron envenenados allí mismo, en el comedor, seis años atrás.


En ocasiones te encuentras con un libro que te encanta y espanta a partes iguales.
Esto es lo que me ha ocurrido con esta maravillosa novela de Shirley Jackson.

En tan solo unas pocas páginas la autora recrea una atmósfera opresiva, oscura, insana y rodeada de misterio.

La novela tiene como protagonista a la joven Mary Catherine, más conocida como Merricat, que lleva una vida apartada de todo y todos junto a su hermana Constance y su tío Julian en la gran casa familiar.
La mansión de los Blackwood es para ella su fortaleza, el sitio donde sentirse a salvo, aunque para el resto del pueblo el lugar sea espeluznante ya que en esa casa el resto de la familia murió envenenada hace seis años.
Lo más inquietante de todo es que sabemos desde el principio que una de las hermanas Blackwood fue quien lo hizo y a medida que avanza la narración iremos descubriendo quién fue.

La autora nos describe a unas jóvenes que sufren el desprecio de sus vecinos y que incluso sienten temor a salir de su casa. Jackson nos hace sentirnos cercanas a las hermanas e incluso simpatizamos con ellas.

Merricat nos cuenta que debe ir al pueblo a hacer recados dos veces a la semana pero que no le gusta el trato que le dispensa la gente. Allí se enfrenta a las miradas de odio de los padres y madres y a las burlas de los niños que a su paso siempre cantan la misma cancioncilla hiriente que verdaderamente pone los pelos de punta al lector.
Merricat sobrevive a todo esto acudiendo a la fantasía; inventa pequeños rituales de protección, imagina castigos para la gente del pueblo y sueña con vivir en la Luna junto con su hermana Constance. Esto podría considerarse relativamente normal sino fuese porque Mary tiene 18 años y se comporta como una niña de 12.
Además su hermana Connie la sobreprotege: Mary no puede ayudar en la cocina, no puede tocar los cuchillos ni lavar los platos y también tiene prohibido entrar en la habitación del tío Julian, único superviviente del envenenamiento masivo.

Por su parte su hermana Constance vive por y para la familia. No abandona nunca su espléndida cocina y su jardín donde pasa los días, a pesar de que los pocos amigos que le quedan la animan a vivir su vida y salir al mundo. El motivo es que fue ella la acusada del asesinato aunque salió absuelta por falta de pruebas. Es por ello que teme a la gente que la rodea.

El tercero en discordia es el viejo tío Julian, hermano del padre de las chicas. Julian vive postrado desde que ocurrió el asesinato y obsesionado con el crimen. Por ello escribe sus memorias y repasa cada día lo que ocurrió esa fatídica noche.

Y por último aparece otro personaje en escena que será el desencadenante de lo que sucederá a continuación y que marcará el futuro de la familia.

Sin querer ahondar más en la historia os diré que el libro es absorbente y la prosa de Jackson deliciosa. Se disfruta de principio a fin.
No os encontraréis con un libro de terror al uso sino que todo ello es tan sutil que nos parece estar leyendo casi un cuento de hadas con final feliz.

Y para culminar, el maravilloso posfacio de Joyce Carol Oates que no tiene desperdicio.