Autor: Christopher Morley
Editorial: Periférica
ISBN: 9788492865505
Nº de páginas: 184
Prepárese para entrar en un mundo único y lleno de encanto, donde el tiempo se ha detenido: estamos en la segunda década del siglo XX, en unos Estados Unidos todavía rurales y de paisajes idílicos, donde conviven los viejos carromatos y los novísimos automóviles; Roger Mifflin, un librero ambulante que desea regresar a Brooklyn para redactar sus memorias, vende su singular librería sobre ruedas (junto a su yegua y su perro) a la ya madura señorita Helen McGill, quien decide, harta de la monotonía de su vida, lanzarse a la aventura y recorrer mundo. A partir de ese momento se sucederán los encuentros y los desencuentros, y las más divertidas peripecias se darán la mano con las grandes enseñanzas que proporcionan libros y librero.
Desde que este clásico de la literatura norteamericana se publicara en 1917 han sido muchos los lectores seducidos por su poder evocador, por el reconfortante humor que destila y, cómo no, por su atención a los pequeños detalles: estas páginas huelen a las hogazas de pan recién sacadas del horno; en ellas se siente el viento de otoño en los abedules.
Desde que este clásico de la literatura norteamericana se publicara en 1917 han sido muchos los lectores seducidos por su poder evocador, por el reconfortante humor que destila y, cómo no, por su atención a los pequeños detalles: estas páginas huelen a las hogazas de pan recién sacadas del horno; en ellas se siente el viento de otoño en los abedules.
Confieso que me encanta leer libros que hablen de libros, libreros y literatura en general. Así que sabiendo que ese era el argumento de La librería ambulante, no me pude resistir.
¿Qué decir de esta pequeña novela? Pues que es un relato delicioso, divertido y tierno.
Los protagonistas de la misma son dos: Roger Mifflin, profesor retirado y amante de los libros que recorre la América profunda con su librería ambulante llamada El Parnaso. Mifflin no es un charlatán pero sí un vendedor nato. Él cree en la idea de que hay un libro adecuado para cada lector y se jacta de haber vendido muchos libros a lo largo de sus años como vendedor. El profesor es un hombrecillo peculiar pero que desde luego se hace querer.
Y en uno de sus viajes, recala en casa de la señorita Helen McGill, soltera, aburrida de la vida, que vive en una granja junto con su hermano Andrew que curiosamente ha alcanzado cierta fama como escritor.
Helen está cansada de la existencia que lleva: ocuparse sola de la granja mientras Andrew hace sus "giras" literarias y ella ve la vida y los años pasar.
Por ello, cuando Mifflin se presenta en su puerta con la intención de vender El Parnaso a su hermano, no se lo piensa dos veces y entrega los ahorros de su vida a ese hombre tan extraño a cambio de la caravana. Así Helen vivirá la aventura que nunca tuvo.
Genial la carta que escribe a su hermano explicándole su pequeña locura:
“Querido Andrew:
No creas que me he vuelto loca. Me voy a vivir mi aventura. Me he dado cuenta de que tú has tenido toda clase de aventuras mientras yo me he quedado en casa horneando el pan.”
No creas que me he vuelto loca. Me voy a vivir mi aventura. Me he dado cuenta de que tú has tenido toda clase de aventuras mientras yo me he quedado en casa horneando el pan.”
Sin embargo, no estará sola, ya que el simpático profesor la acompañará en su camino y le enseñará no sólo el arte de vender libros sino también el arte de vivir.
Debo hacer especial mención a todas las citas literarias que aparecen en el libro así como a la multitud de autores (algunos totalmente desconocidos para mi) de los que Roger habla y recomienda.
Roger es apasionado y amante de la literatura y pronto Helen también se contagiará de su entusiasmo sin límites.
En sus andanzas conocerán a gente que también gusta de un buen libro así como a otros que en su vida han leído uno, ya que no consideraban que gastar el dinero en lectura fuese una buena inversión.
De este relato me ha gustado todo: sus ágiles diálogos, sus descripciones, las conversaciones de ambos personajes y cómo se van descubriendo el uno al otro poco a poco, y su final, que aunque previsible, en mi opinión es la guinda del pastel a esta historia que habla de amor, de admiración por los libros y de segundas oportunidades.




*La historia continúa en La librería encantada, novela que reseñaré pronto.







